IMPACTO LATIN NEWS

DICIEMBRE 27 DEL 2000 A ENERO 2 DEL 2001

POR TONY BETANCOURT

 

DANZA CON FUEGO

 

Frankie Martinez sostiene que la música que llega a Nueva York se transforma por la fuerza y el espíritu que hay en la ciudad.

La música siempre la tuve dentro de mí.  La sentía a cada momento.  Y solo la encontré y gocé intensamente cuando empecé a dominar los secretos del baile.  Quien lo dice es Frankie Martinez, un especialista en sistemas computarizados de la Marina que encontró en la danza la razón de su vida y una forma de expresar toda su sensibilidad artística al lado de Aisha Koswara, su discípula con la que ahora no sólo enseñan a bailar el mambo y el cha cha cha sino que además realizan exhibiciones muchas de ellas de carácter benéfico.

La historia de Frankie tiene detalles que revelan su honda calidad humana.  Tal vez él siempre soñó con la música, sin embargo optó por ingresar a la Marina con el propósito de lograr que su hermana Shanise pudiera seguir estudios en la universidad.  Ambos querían superarse mediante el estudio, pero en casa no había suficientes recursos.  Fue así como decidió ingresar a la Marina y conseguir que su hermana logre una profesión.

Sin embargo, su carrera en la Marina se vio interrumpida cuando debido a la delicada salud de su señora madre tuvo que retirarse para dedicarse a su cuidado.

Frankie recuerda que él siempre bailaba los ritmos americanos que estaban de moda en su barrio en Queens.

Sin embargo, dijo fue en Florida donde sintió admiración por la forma como los hispanos bailaban en las discotecas.  Pensé que era un baile que venía de familia pero al poco tiempo me di cuenta que era resultado de clases.

Fue así como empezó a interesarse por aprender los pasos y lo primero que dominó fue el baile de salón con coreografías como para una competencia. 

Cual es la diferencia entre el baile de salón y el de las discotecas?

El baile de salón es marcado, mucho más rigido, el otro es más libre, más africano, más espontaneo, - responde y precisa que su especialidad es la enseñanza del mambo y el cha cha cha.

Nos explica que en Cuba el mambo siempre ha sido baile, como el danzón, el cha cha cha, el son que son ritmos musicales que tenían baile propio.

Frankie sostiene que él ve el mambo como una llave con el pasado de Cuba, una cosa más tradicional. 

Bailando el mambo se siente la relación de la música y el movimiento, el sentir poderoso.  Es un ritmo más rapido que los otros tipos de música como el son y el cha cha cha.  Era una cosa bien grande en la época del 50 en Cuba.  En esa época era la música más popular porque tenía un ritmo fuerte y rápido que la gente la sentía.

Sobre la salsa, Frankie refiere que la salsa tomó el ritmo del mambo y lo mezclo con el jazz y otras expresiones musicales de Nueva York.  Es una música que se esta enriqueciendo constantemente.

Nacida en Brooklyn, New York, Aisha Koswara dice que es discípula de Frankie.  Ella contó que a los 10 años de edad fue a residir a Puerto Rico y que retornó a la edad de 16 años.  Dijo que ese viaje le permitió entrar en contacto con sus raíces.  Sobre su experiencia con el mambo ella sostiene que “siento que salen mis raíces cuando bailo.  Aparece la imagen de mi madre, me parece verla escuchar la música de Cheo Feliciano.”

Frankie por su parte, dice que necesitaba el baile.  “Yo tenía la música metida muy fuerte dentro de mí, me prendía por dentro.  Cuando bailo siento que me libero, saco todo lo que siento.  La música se me mete en las celulas y me emociona hasta las lagrimas”, anota.

 Sobre su paso a la enseñanza, dijo que fue debido a las circunstancias.  El bailaba con la compañía de Eddie Torres y fue en esa

época cuando empezaron a solicitarles clases privadas.  Fue entonces que decidió dejar de trabajar en Broadway para dedicarse por completo a la enseñanza del mambo y el cha cha cha.

Sobre ambos ritmos, Frankie explica la diferencia, el cha cha cha tiene un rítmo más lento y un sonido distinto que los bailarines lo marcan con los pies.  Si tienes un mambo bien lento puedes bailar cha cha cha.  Los ritmos son bien similares.  Dicen que el mambo es el esposo y el cha cha cha la esposa.  Son dos bailes que van juntos como el tango y la milonga, refiere.

Sobre los ritmos y el baile que se practica en Nueva York, Frankie sostiene que la musica que llega se transforma por la fuerza y el espíritu que hay en la ciudad.

Sin embargo, ambos Frankie y Aisha coinciden en sostener que es a través del cúltivo de la música la major forma de ir al encuentro con sus raices.  Dicen que ellos son testigos de que eso es lo que les sucede a muchos jovenes que luego del deslumbramiento con la música y la cultura norteamericana, descubren la riqueza de su herencia cultural.